Libros

Hay un montón de libros que leo y sobre los que no escribo. Últimamente parece como si fuese consciente de que el tiempo en este mundo tan contradictorio se termina. Por eso leo y leo libros que me parecían difíciles, y con los que nunca me había atravido a lidiar. Si no, no se explicaría cómo he podido leer “La montaña mágica”, de Thomas Mann, “El castillo”, de Kafka o “El palacio de los sueños”, de Ismail Kadaré. Tampoco podría explicar bien por qué leí si no a Amos Oz. Cuando era un niño leía a Julio Verne y poco más. Siempre consideré que era un buen lector, pero no era cierto. Leía bastante, pero casi siempre de los mismos autores. Los exprimía hasta la saciedad. Hubo otra época de Pío Baroja, a quien descubrí a finales de EGB en las clases de lengua española. Leer a Pío Baroja con trece o catorce años puede hacer mucho daño. Uno no tiene la cabeza preparada para asumir tamaña desilusión con el mundo. No se debería enseñar literatura hasta los dieciséis años.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s