Reseña del libro “Smart”, de Frédéric Martel. Editorial Taurus, 2014

Smart es un libro muy interesante, que recomiendo para comprender el mundo de hoy. Posiblemente haya muchas personas que consideran poco útiles o absolutamente colaterales los temas de los que se ocupa el autor. Sin embargo, yo estoy convencido que los asuntos que se abordan son claves para comprender el mundo actual. Ya no el mundo que viene, sino el mundo actual. La tesis principal del libro es que ya no existe un solo Internet, sino un montón de Internets, territorializados y desarrollados básicamente en torno a comunidades lingüísticas. No se trata tanto de una territorialización en torno a países, sino en torno a comunidades de lengua. El trabajo de campo es muy minucioso y completo, y se basa solo en entrevistas cualitativas realizadas cara a cara. Creo que es la parte más valiosa del libro. Es muy interesante también el análisis que hace sobre cómo se concibe la red en realidades geográficas muy diferentes, desde Gaza hasta Brasil, desde Japón hasta Kenia. El lector percibe que Internet es cada vez más la columna vertebral y el sistema nervioso del planeta, y que los regímenes autoritarios o las dictaduras se obsesionan por controlarlo. En la actualidad Estados Unidos ejerce un control casi total sobre la red, tanto desde el Silicon Valley como desde los lobbies de Washington, que se encuentran muy cerca del poder y, desde luego, del presidente Obama. Estados Unidos ha apostado por las nuevas tecnologías, y la apuesta funciona como en ningún otro lugar en el Silicon Valley. Martel explica muy bien cómo funcionan las grandes empresas del Valle y analiza con gran rigor la vida y la contracultura de San Francisco, en donde destaca el barrio del Castro. El análisis es muy fino y detallado. Fuera de Estados Unidos, el autor va haciendo un recorrido por distintos países, en cada uno de los cuales se utiliza Internet de una manera diferente. El caso más relevante quizá sea el de China, en donde se han clonado webs y redes sociales a imitación de Facebook, Twitter y otras. Los chinos viven en una red cerrada, con censura, y me ha parecido muy interesante conocer de la mano del autor los mecanismos concretos de esta censura. El caso ruso, con sus propias plataformas, buscadores y redes sociales, también es notable. Creo que el autor se mantiene en una posición de equilibrio cuando habla de las smart cities, y no puede ser acusado de “solucionista”. Su análisis no es sesgado. Esto se demuestra al final del libro, cuando menciona a Vargas Llosa y Evgeny Morozov, entre otros. Se muestra comprensivo con el pánico que tienen a que desaparezca la cultura tal como ellos la conocen. Hay muchos temas y perspectivas interesantes en el libro, que recomiendo. Quizá lo que menos me haya gustado es una cierta reiteración de la tesis principal, que ya he mencionado antes. En las últimas páginas del libro se repiten constantemente, y esto llega a cansar al lector. Parece como si el autor tuviese miedo de que sus ideas no fuesen comprendidas totalmente por el lector, cuando en realidad sí se comprenden perfectamente sin necesidad de esa reiteración. Un libro recomendable y de lectura ágil.

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