Esta semana que se va ha sido muy intensa. En realidad, la intensidad viene de atrás, y empezó con el viaje a Málaga. Pero estos días hemos sido los anfitriones de varios profesores y alumnos de la Université de Toulouse-Le Mirail, y aunque muy productivo y apasionante, ha sido también absorbente. De Málaga tengo que decir que me pareció sumamente agradable. El Sur como concepto. El buen tiempo garantizado y la vida en la calle. Comentaba con varios compañeros malagueños que un gallego se emborracha con la luz de Málaga. Es una luz cegadora, diáfana y pura.
La capital se ha transformado, y merece la pena visitarla con calma. En cualquier caso, mi intención era ver el interior de la provincia. Quería alquilar un coche y perderme por los pueblos blancos. Mis referencias eran Antequera, Ronda y Ubrique. A partir de ahí, todo sería posible. La Costa del Sol realmente no me atraía. La visitamos en el marco del seminario de Turismo Transversal, organizado por Ricard Pié, y ya me llegó por el momento. Mis expectativas pasaban por recorrer cintas de asfalto serpenteantes entre montañas y olivares, y era eso lo que quería.
Alquilé el coche y conduje hasta Antequera. Allí hice noche, en un hotel confortable y económico. Al día siguiente madrugué más bien poco y me fui a conocer in situ varias estaciones de ferrocarril: Antequera-Santa Ana y Bobadilla. La primera es una gare-vert situada a 18 kilómetros de Antequera, lo que parece increíble. Sin embargo, es cierto. Igualmente es cierto que solo se puede aparcar pagando, ya que se han encargado de eliminar todas las posibles plazas de aparcamiento espontáneo.
Bobadilla es un tradicional núcleo ferroviario. Visité la estación de ferrocarril y me tomé un café en el Bar Juani, acompañado de un ramillete de paisanos que jugaban al dominó y bebían Cruzcampo. Bar Juani, un bar antológico de los que uno cataloga como bares típicos.
En ruta hacia Ronda, pasé por cerca de los Embalses del Guadalhorce, y decidí desviarme. Al fin y al cabo, no tenía más destino que apreciar y admirar el paisaje. Muy cerca de los Embalses se encuentra el Desfiladero de los Gaitanes, por donde pasa el Caminito del Rey.
Detengo mi relato malagueño y regreso de nuevo al domingo por la tarde. El tiempo es gris en Santiago y dicen que toda la semana será así, oiga. Es lo que hay, pero podía haber otra cosa. Cansa.

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